Negocio Propio: Una opción para los desvinculados

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Fuente: Semana Económica 04/07/2016

Los ejecutivos que pasan por un proceso de outplacement tienden cada vez más a poner un negocio propio. ¿Qué los lleva a esa decisión?

En los últimos cinco años se ha incrementado de manera sostenida la cantidad de ejecutivos que, tras atravesar por un proceso de outplacement, emprenden un negocio propio. El año pasado en LHH-DBM Perú, el 32% de los que participaron en su programa de recolocación profesional optó por esta alternativa, mientras que en el 2012 lo hizo el 19%. Para Ángela Cárdenas, country manager de Right Management Perú, ésta es una nueva tendencia. En su firma de outplacement, entre el 15% y el 18% de los ejecutivos que llega en busca de una recolocación opta finalmente por crear un negocio propio versus el 8% de hace dos años. Y en la consultora chilena People & Partners, el 19% de los participantes de su programa de outplacement en el 2015 siguió el mismo camino, mientras que en el 2013 lo hizo el 13%.

El emprendimiento depende del perfil del ejecutivo y del sector en el cual se desenvuelve. Aquéllos con un perfil más tecnológico tienden más al emprendimiento que, por ejemplo, los de sectores duros, como minería e hidrocarburos. También son más propensos al emprendimiento los que provienen de áreas con mayor orientación comercial, según Cárdenas. Para Jimena Mendoza, gerente general de LHH-DBM Perú, esta tendencia es también fruto del entorno económico y la mayor cantidad de herramientas disponibles para hacer negocios que existen hoy, como la tecnología y los espacios flexibles. El perfil de liderazgo más liberal, a su vez, se orienta más al emprendimiento, pues en ocasiones no encuentra sinergias en empresas que tienen estructuras poco flexibles.

Estos ejecutivos buscan hacer algo diferente, según Mendoza. “Tenemos gente que estaban en contabilidad y terminan en una constructora. También asesores financieros que hacen academias extra-curriculares y mineros que ponen hoteles para perros”, comenta. Más allá de la iniciativa que tienen por emprender luego de ser desvinculados de su trabajo, algunos ejecutivos lo hacen sencillamente porque no consiguen recolocarse. Y otros, porque no pueden establecerse en un puesto similar o mejor.

En su mayoría, los que deciden crear negocios propios tras un proceso de outplacement tienen entre 51 y 60 años. A esa edad cuentan con una caja suficiente como para invertir. Además piensan en una ocupación para cuando se jubilen. Los que han sido CEO, sin embargo, no suelen considerar la posibilidad de formar su propia empresa, básicamente porque están acostumbrados a liderar organizaciones grandes y a ver resultados inmediatos. (Stefano de Marzo)

 

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