Gut Check: ¿Cumples con los términos de tu contrato de liderazgo?

Publicado por

“El accountablity es tan importante como lo es el concepto de liderazgo. A quienes se les otorgue poder, deben ser responsables con el mismo”. Esta afirmación pertenece a John W. Gardner, ex Secretario de Salud, Educación y Bienestar durante la presidencia de Lyndon Johnson (publicadas en su libro: “Excelencia”, 1961). Sus palabras son tan relevantes hoy día, como lo fueron hace 50 años. Porque lo cierto es que, una vez que está todo dicho, a los líderes se los juzga por lo que hacen, y no por lo que dicen que van a hacer. Los líderes realmente responsables se aseguran de estar a la altura de las obligaciones que contrajeron con quienes dirigen.

Si has seguido mi trabajo durante los últimos cinco años, habrás notado que la temática de mis artículos, libros y conferencias es justamente la responsabilidad y accountability en el liderazgo. Específicamente, el contrato de liderazgo que todos aquellos que ocupan ese tipo de roles deben cumplir.

Imaginarán mi reacción cuando el líder más poderoso del mundo creó su propio contrato de liderazgo con el pueblo americano. Sí, estoy hablando del presidente de los EE. UU. Donald Trump. En él, proclamó su plan de acción de sus primeros 100 días de mandato y juró que “América sería grande otra vez”, porque llevaría los valores de la honestidad y la responsabilidad a Washington. Luego, enumeró las prioridades en las que se enfocaría.

Quedé impresionado porque es exactamente lo que le hubiera aconsejado a cualquier líder que hiciera. Pero me quedó la duda ¿Sería esto cierto o solamente una estrategia política? La respuesta a ese interrogante dependerá de cómo conduce su liderazgo. Cabe aclarar que no es lo mismo crear un contrato de liderazgo que cumplir con lo en él expuesto.

Al aproximarse el plazo de los 100 días, muchos comenzaron a evaluar su presidencia. Decir que Trump fue objeto de feroces escrutinios, es subestimar la situación. Fue la persona más mencionada y de la que más se habló en todo el mundo. Cada palabra, cada acción fue analizada, debatida y evaluada. De hecho, en cada país al que viajé para hablar del liderazgo responsable, siempre se lo nombró.

¿Cómo le fue al Presidente? En primer lugar, veamos cómo autoevalúa su performance:

Trump admitió que este trabajo le pareció “mucho más difícil” que su rol previo.¿Quién lo díría? ¡Creyó que dirigir una potencia sería más sencillo que liderar una gran compañía! Sinceramente no sé cómo interpretar tal afirmación. Claramente, subestimó la responsabilidad que conlleva dirigir al país más poderoso del mundo. Muchos líderes son presa del mismo error: subestiman el puesto y las exigencias (o expectativas) del mismo. Pero, dudo de que Trump desconociera que ser Presidente sería muchísimo más exigente y complejo que ser empresario. Más allá de tal aseveración, Trump cree que está haciendo un gran trabajo. De hecho, la Casa Blanca, el pasado 27 de abril, emitió un comunicado bastante halagador en el que felicitaba a Trump por su “éxito durante los 100 primeros días, al reformar el gobierno para servir al pueblo estadounidense”.

Es verdad que el nuevo presidente logró algunas cosas: como modificar los estándares para los nominados políticos, nombrar a Neil Gorsuch para la Corte Suprema y extender el servicio de salud mental para los veteranos de Guerra. Pero, otras cosas como la construcción del muro en la frontera con México; la prohibición de de la inmigración de personas provenientes de países musulmanes y la reforma del plan de salud “Obamacare”, fueron temas de campaña que no se implementaron aún.

Mucho de lo que la Casa Blanca adjudicó como logros, fueron meras iniciativas para el tratamiento de la basura, y la creación de nuevas oficinas gubernamentales que no han generado nada significativo aún. Habrá que darles tiempo para establecerse.

Fuera de la Casa Blanca y de la Oficina Oval, las críticas por los primeros 100 días de gobierno, no fueron tan positivas. De 28 objetivos propuestos en su contrato de liderazgo, 18 fueron fracasos rotundos o ni siquiera se aplicaron. Sólo se tomaron 5 medidas (por decreto). En vista de esas cifras, es fácil entender por qué las críticas son tan severas. Sus promesas fueron demasiado ambiciosas. Ahí yace la lección para todos los líderes: no prometan objetivos que no van a poder cumplir.

Ser líder es actuar como tal. Debes elevarte y ver más allá del ruido y las distracciones cotidianas

El título de mi libro, “El Contrato de Liderazgo”, es intencional y lo concebí teniendo en cuenta que sería leído por líderes en todo el mundo. Quería que supieran que con la promesa de mejorar no basta. Deben tener la voluntad de cumplir lo que prometen (a sus pares, a sus empleados, clientes, inversores, etc) y demostrar compromiso con los términos del contrato.

Supuse que sería interesante evaluar la performance de los primeros 100 días de gobierno de Trump en comparación con los 4 términos que detallo en mi libro. Los resultados fueron llamativos. Cabe destacar que soy canadiense y no tengo una posición política en este análisis. Soy un coach de liderazgo y siempre quiero aprender de los líderes lo que hacen bien y lo que deben mejorar, de forma tal de aplicar esas experiencias con mis clientes. En fin, allá vamos:

EL LIDERAZGO ES UNA DECISIÓN ¡TÓMALA!

Trump, obviamente, decidió liderar. No se metió en las elecciones primarias pensando que un fracaso lo dejaría conforme. Si bien hay varios signos que demuestran que él quiere dirigir el país del mismo modo que dirigió sus compañías, cuando su empleo actual es verdaderamente mucho más complejo y demandante. Deberá rever su forma de liderazgo porque se avecinan desafíos duros en los próximos años.

EL LIDERAZGO ES UNA OBLIGACIÓN. ¡CÚMPLELA!

La promesa de Trump de “hacer a América grande otra vez”, es audaz y convincente. Sin embargo, sus traspiés hicieron socavar lo que estaba tratando de lograr. Parte de ser líder es actuar como tal. Debes elevarte más y ver más allá del ruido y las distracciones cotidianas. Deberá prestar atención a esto último. Al final de su mandato, será juzgado por una única métrica: ¿dejó su país mejor en mejores o peores condiciones? Y corre con el riesgo de que su audaz promesa sea vista como una mera estrategia política, una especie de “falsa responsabilidad de líder”.

EL LIDERAZGO ES DURO. ¡SÉ DURO!

Trump dijo a quienes lo votaron que dedicaría el 100% de su tiempo a dirigir el país. Demostró compromiso para abordar temáticas difíciles que otros políticos evitan. Sin embargo, como describí en mi libro, muchos líderes confunden ser duros con ser ásperos. Éste parece ser el caso. Trump resulta abusivo, “patotero”, pero eso no es ser duro.

EL LIDERAZGO ES COMUNIDAD ¡CONÉCTATE!

En ésta última definición es la que debería prestar más atención. Trump y su equipo fueron muy controversiales; están inmersos en lo que parece ser una batalla contra todo, contra todos. En un “ellos o nosotros”. No confía en otros políticos con los que debe trabajar y mantuvo cruces de palabras con políticos y diplomáticos extranjeros. Para que Trump tenga éxito como líder, tendrá que aprender a construir más vínculos de los que destruye.

En sus primeros 100 días de gobierno, Trump parece no haber cumplido los términos de su Contrato de Liderazgo. Aunque su intención fue la de comenzar con firmeza, transmitiendo un mensaje de responsabilidad, es muy poco lo que realmente puede hacer un político en un lapso tan breve como 100 días. Lo bueno es que aún quedan 1.360 días para lograrlo. Ojalá emplee ese tiempo para reflexionar, analizar qué hizo bien y aceptar con brutal honestidad que todavía no cumplió lo que prometió a su pueblo, a su gente, a quienes lidera.

Parafraseando las palabras de John W. Gardner, la responsabilidad y el buen liderazgo están íntimamente relacionadas.

 

Fuente: Vince Molinaro – Global Managing Director, Líder de Estrategias para Lee Hecht Harrison.