Mónica Berger: Lima eligió un líder… con protagonismo y coraje

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Publicado por Mónica Berger, Gerente de Desarrollo de Talento y Master Coach Latam, el 17/10/2018

Nuestras últimas elecciones municipales para el periodo 2019 – 2022 fueron, para muchos, un proceso electoral sorprendente. Lo cierto es que saber transmitir el mensaje y provocar una respuesta tanto racional como emocional, son habilidades importantes al momento de desempeñar una candidatura.

Al respecto, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre las competencias de liderazgo que pude recoger de esta última contienda electoral:

Protagonismo.- en la vida podemos optar por ser víctimas o ser protagonistas. El electo Alcalde asumió su candidatura con protagonismo, jugó siempre a ganador y, faltando solo 2 semanas para las elecciones, logró captar la atención de los medios de comunicación y los ciudadanos, con un mensaje claro y el propósito de hacer de Lima la ciudad amigable que todos merecemos.

Coraje.- nace de la asociación entre la palabra latina “cor”  (corazón) y el sufijo “aje” (acción), lo que significa “acción del corazón”. Esa fuerza que sale del corazón y permite actuar dando lo mejor.

Muchos limeños votamos por el candidato que logró esta conexión genuina, reconociendo en él competencias que todo buen líder debe tener:

Corrección e integridad: en la carrera profesional y en la vida familiar, en las relaciones sociales y a través de las redes.

Credibilidad: el valor del líder está ligado a su transparencia y credibilidad, solo así puede lograr seguidores.

Buena comunicación: un líder motiva e inspira, a través de la comunicación. Es claro y coherente, sabe que todo comunica, incluso la expresión no verbal.

Buen oyente: escuchar con todos los sentidos, con dedicación y disponibilidad, es esencial para generar confianza.

Brillo propio: los líderes muestran pasión y energía propia, con madurez, sin necesidad de opacar a otros.

Gestionar situaciones difíciles: es un reto del liderazgo atender estas situaciones y saber conciliar.

Ser ejemplo: con consciencia de la responsabilidad que se tiene como líder y teniendo presente que en todo momento estamos siendo observados.

Convertirse en el líder confiable, responsable y competente que toda organización necesita -sea una empresa o una ciudad- requiere de un verdadero compromiso. Comprometerse a ejercer siempre estas buenas competencias de liderazgo.