No nos gustan los líderes mediocres

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Publicado en la revista Aptitus, el 03/11/2018

Hace unos meses hicimos una encuesta entre ejecutivos latinoamericanos a la cual respondieron más de 1.200 personas. El objetivo era saber qué les molestaba acerca de un líder mediocre. Las respuestas mostraron una serie de comportamientos que no inspiran y que probablemente rara vez den los resultados que las compañías y los equipos esperan. Entonces, ¿cuáles son esos comportamientos que debemos evitar?

i. Culpar a otros. A las personas no les gusta trabajar con quienes culpan a otros de los errores sin tomar responsabilidad de sus actos, y que, por el contrario, sí reclaman los éxitos como suyos. Como líderes debemos ser responsables de los resultados, y si vemos que algo no está funcionando o que está impidiendo que lleguemos a los objetivos, debemos tomar acción.

ii. Ser egoísta. Muchas veces vemos a líderes que solo piensan en ellos y cómo lo que hacen los beneficia sin pensar en el efecto en su equipo o en la organización. Somos una comunidad de líderes y como tal debemos pensar en el bien y en los resultados de la organización
y de nuestro equipo, y ver cómo nuestras acciones impactan en todos.

“UN VERDADERO LÍDER ASUME LOS ERRORES Y LAS VICTORIAS, NO PONE EXCUSAS CUANDO ALGO NO SALE BIEN Y SIEMPRE ESTÁ PENDIENTE DE LO QUE SU EQUIPO NECESITA”

iii- Dar excusas constantemente. Es tan frustrante escuchar excusas cuando los objetivos no han sido cumplidos o las tareas no han sido realizadas. Siempre habrá imprevistos, cambios en el camino, pero no podemos vivir dando razones por las cuales las cosas no funcionaron como debían.

iv- Ser irrespetuoso. La arrogancia, los malos tratos y la falta de respeto no deben ser aceptados. Las buenas maneras, el respeto, el escuchar y tratar bien a los demás es muy importante. Aplastar la moral de los colaboradores, hacerlos sentir menos, no prestarles atención y minimizar sus esfuerzos, son comportamientos que los líderes no pueden tener en las organizaciones.

v. No tener iniciativa. Con la velocidad del mundo del trabajo, los líderes deben mostrar iniciativa y agilidad, actuar con rapidez y fomentar esa rapidez e iniciativa en sus equipos. Recordar que, ante la agilidad y la innovación, lo perfecto es enemigo de lo bueno y es mejor ir corrigiendo las cosas en el camino antes que perder oportunidades. Pensemos de manera consciente si nuestros colaboradores, jefes o pares identifican alguno de estos comportamientos en nuestro día a día.

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