¿Tienes un plan B a nivel profesional?

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Publicado el 27/03/2018 en América Economía

Ya sabemos que ningún trabajo es seguro, que el mundo del trabajo cambió de ser “para toda la vida” a ser “hasta que nos convenga a ambos”, y que en cualquier momento esta situación nos puede tocar. Y todo esto vale la pena internalizarlo desde ya mismo.

La vida personal y profesional está plagada de proyectos, algunos exitosos y otros que se derrumban en el camino. Por ello es importante tener siempre, en lo profesional, un plan B, es decir, un plan de emergencia en caso que el plan principal se demore más de la cuenta o se caiga por completo.

Una de las cosas que me sigue sorprendiendo en los 25 años que vengo apoyando a personas a recolocarse laboralmente – o iniciar su empresa o negocio propio si esa es la meta-, es que prácticamente nadie se espera que algún día lo desvinculen del trabajo. La mayoría de quienes trabajan en una empresa, en un trabajo dependiente, tratan de no pensar en qué pasaría si algún día los retiran de la organización en la que brindan servicios.

Sé que es un pensamiento poco feliz, que hay que ser optimistas en la vida y no andar pensando en cosas negativas. Pero también hay que ser muy realistas. Ya sabemos que ningún trabajo es seguro, que el mundo del trabajo cambió de ser “para toda la vida” a ser “hasta que nos convenga a ambos”, y que en cualquier momento esta situación nos puede tocar. Y todo esto vale la pena internalizarlo desde ya mismo, y lo más importante, tener siempre un plan B en la vida profesional.

La idea es tener bien pensado, ya elaborado o por lo menos esbozado claramente: ¿Qué haría si tuviera de dejar mi trabajo actual mañana? ¿Dónde trabajaría? ¿Dónde y cómo encontraría mi siguiente posición? ¿Quisiera cambiar de sector o quedarme en el mismo? ¿Estoy vigente para mi actual sector? ¿Y para el nuevo al que quisiera acceder? ¿Tendría jale profesional, es decir, demanda por mis servicios en el mercado tal como está en este momento? Y las preguntas que siguen son evidentes: ¿Mi CV está actualizado y bien escrito? ¿He incluido mis logros y resultados? ¿Están bien cuantificados? ¿Es mi CV vendedor?

Si su sueño es tener su negocio propio, entonces cabe preguntarse: ¿Qué negocio quiero poner? ¿Cómo lo pondría y con quién? ¡Tengo ya la idea bien planteada? ¿Tengo los pasos a seguir bien analizados? ¿Cuál sería la ventaja competitiva que tendría para mejorar mis posibilidades de éxito? ¿Tengo los fondos para vivir y pagar mis cuentas mientras el negocio surge?

Con todo esto no estoy alentando a nadie a que se distraiga demasiado de su trabajo actual, si es que lo tiene y sobre todo si está contento con él. El plan “A” demanda que demos lo mejor de nosotros para agregar mucho valor y generar resultados sólidos. Sobre todo, si estamos contentos. Pero, como adultos maduros y responsables que somos, debemos plantearnos todos los diversos escenarios posibles, tener alternativas y empezar a actuar para no quedarnos desprovistos frente a una situación que cambia, esté anunciada o no.

Felizmente, pese a la crisis política que vive el país, en el Perú las personas se siguen recolocando exitosamente. La data de LHH DBM Perú a febrero de 2018 muestra que el 90% de los participantes de sus programas de outplacement logran aún recolocarse en un cargo “mayor o igual” al de su puesto anterior. El mercado laboral se sigue moviendo, hay nuevas contrataciones, pero eso no es razón para descuidarnos, todo lo contrario.

Los animo a pensar y trabajar en este plan B, siempre buscando elevar muy proactivamente su nivel de empleabilidad y sin descuidar nunca el valor de su marca personal.

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