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20 noviembre, 2012

Empleabilidad: Cambios que traen oportunidades

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Cambios que traen oportunidades (ver PDF)
«Toda transición laboral es difícil, pero el miedo no debe inmovilizarnos». – Artículo de Inés Temple
Revista: América Economía, sección Opinión, 20-11-2012

 

Los últimos años nos han enseñado que nadie tiene el puesto de trabajo comprado, ni siquiera cuando la economía crece ni incluso cuando hay escasez de talentos. Sin embargo, le quiero hacer una pregunta: ¿quién cree Usted que está más seguro en su trabajo, el personal técnico de un área o su jefe? Piénselo con cuidado, porque la realidad es que mientras más alto sube un profesional en la pirámide de una organización, más riesgoso se vuelve su puesto.

Sí. Aunque le cueste creerlo, la probabilidad de que un operador de planta rote por varias empresas es menor que la de un analista un jefe o un gerente. Es más, de las casi treinta y cinco mil personas de todos los niveles (desde obreros hasta directores) que en LHH DBM hemos ayudado a recolocarse en los últimos diez y nueve años, casi 4,000 han sido ejecutivos. Nuestra muestra no es representativa de todo el mercado laboral, pero sí nos da una idea de la proporción del riesgo.

Y podemos ir más allá: más de cuatrocientos de esos ejecutivos han sido gerentes generales o presidentes de empresas importantes y muchos de ellos contaban con maestrías en universidades tan famosas como Harvard, Yale, Columbia, la Sorbona de París o el London School of Economics.

¿Por qué se quedan sin trabajo en algún momento de su vida esas personas que han estudiado en universidades tan reputadas, o que vienen de tener cargos tan altos en empresas tan importantes? ¿Por qué profesionales exitosos pierden su empleo?

Porque así es ahora. Las personas valiosas, meritorias y exitosas también pueden quedarse sin trabajo en uno o varios momentos de sus vidas. Y eso no significa, necesariamente, que hayan hecho mal las cosas.

Incluso el puesto más alto, el de Gerente General, otrora considerado como inamovible, es actualmente el puesto más vulnerable en una organización. Cuando la empresa le va mal o no cumple con los resultados esperados ¿a quién se despide?, ¿quién se va primero? El Gerente.

En el otro extremo, si a la empresa le va muy bien, lo más probable es que otra compañía quiera comprarla. Y si eso sucede el nuevo dueño traerá a su propia gente, entre ellos a su nuevo Gerente General.

Cada vez que ocurre una compra o una fusión, se suman operaciones, plantas, nuevos negocios, etc., el personal operativo directo tiene muchas más probabilidades de permanecer que los gerentes de mayor nivel. Además, en situaciones de reorganización empresarial, es probable que el personal operativo esté algo más protegido por algún sindicato o legislación laboral. En cambio, el personal ejecutivo es considerado “cargo de confianza”, por lo tanto, en esas situaciones de reorganización debe irse de la empresa y dejar su cargo, sin por ello perder su dignidad.

Entonces, estar sin trabajo no es, necesariamente, reflejo de que hicimos algo mal, sino de que la empresa para la que trabajamos tomó una decisión basada en su estrategia.

Un cambio puede llegar en cualquier momento

Se estima que los jóvenes que hoy empiezan sus carreras profesionales van a tener como mínimo siete cambios de trabajo -cuatro de ellos involuntarios-, antes de su retiro. Así que, hagámonos a la idea de que un cambio radical puede llegar a nuestras vidas en cualquier momento y empecemos a proyectar las formas de convertir esa crisis en una oportunidad.

¿Cómo? Asegurando que aún desempleados seguiremos siendo “atractivos” y muy empleables para el mercado, manteniendo una reputación basada en nuestra excelencia humana y profesional ante nuestros jefes, pares y subordinados; construyendo una red de contactos que nos mantenga vigentes y activos en el mundo laboral. Estudiando, manteniendo nuestra vigencia profesional y, siempre, siguiendo una conducta que refleje nuestros valores.

No digo con esto que debamos descuidar la relación con nuestro empleador. Al contrario. Es vital que aun cuando sepamos que nuestro horizonte en la empresa es corto, nos aseguremos de aportar claramente en sus resultados, y de que nuestros jefes vean ese aporte honesto. ¿Qué mejor referencia ante futuros empleadores que compañeros y jefes mencionen nuestros logros y aporte?

No debemos temer al cambio o incluso al desempleo. La experiencia en LHH DBM nos enseña que, al menos en lo económico, el nuevo trabajo resulta ser igual o mejor que el anterior en un 65% de las veces, y que en un 96% de los casos terminará dando un nuevo horizonte a su carrera.

Toda transición laboral es un momento difícil, pero el miedo no debe inmovilizarnos. Debemos prepararnos para ella cuando estamos trabajando y no dejar que nos venza el desánimo. Es un hecho que estaremos en transición laboral más de una vez en nuestra carrera, podemos verlo con temor y evitar pensar en ello, pero tal vez ya es momento de aprender a mirarlo como la oportunidad de conseguir un nuevo y mejor trabajo.




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