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14 abril, 2015

El dilema del trabajo remoto

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El dilema del trabajo remoto (ver pdf)

Fuente: Aptitus/ 14-04-2015

Posiciones sobre el teletrabajo: ¿oportunidad de mejora para empresas y trabajadores?

En febrero del 2013, la CEO de Yahoo!, Marissa Mayer, exhortó a sus empleados que trabajaban desde casa a que vuelvan a las oficinas. La medida fue criticada por los especialistas y sus propios colaboradores, hasta el punto que algunos aventurados se animaron a hablar del fin del teletrabajo porque, claro, ¿qué motiva a un gigante de Internet a prescindir de una forma de trabajo por la que es mundialmente reconocida y que para cualquier organización representa no solo una buena práctica de equilibrio entre trabajo y familia sino y, tal vez sobre todo, una iniciativa de ahorro?

Para Mayer, se trataba de incrementar la productividad y consolidar una cultura organizacional. «Algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las discusiones de pasillo y cafetería, de conocer gente nueva y de reuniones improvisadas. Rapidez y calidad a menudo se sacrifican cuando se trabaja desde casa», explicó en un comunicado a sus empleados.

Hoy me quedo en casa

Mientras se esperan los resultados de la medida adoptada por Yahoo!, en el Perú, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo acaba de anunciar que ya está preparando el reglamento de la Ley del Teletrabajo (Ley N° 30036), promulgada en junio del 2013. La norma buscará establecer cómo medir la jornada del teletrabajador y los resultados de su desempeño, así como la forma en que se efectuará la compensación de sus gastos laborales.

Sin embargo, a casi dos años de publicada la ley, en nuestro país son pocas las organizaciones que contratan personal bajo esta modalidad especial de prestación de servicios, que consiste en desempeñar labores sin necesidad de estar físicamente en el centro de trabajo, a través de las denominadas tecnologías de la información y comunicaciones (TIC). «Las empresas peruanas aún no se desarraigan de la concepción tradicional, que entiende que el trabajo únicamente se puede desarrollar en la oficina», comenta Jaime Zavala, socio del Estudio Ferrero y exministro de trabajo. De acuerdo al especialista, son las empresas transnacionales las que mayoritariamente tienen incorporado el teletrabajo como una herramienta que no solo permite a sus empleados conciliar el trabajo con la vida familiar, sino también ahorrar costos asociados al trabajo que se realiza en la oficina. Para las empresas, además de generar ahorro de costos operativos, promueve la eficiencia y responsabilidad profesional con base en la priorización de resultados, disminuye las tareas administrativas relacionadas con el control de la asistencia y puntualidad, mitiga el riesgo de accidentes de trabajo, reduce el ausentismo laboral y las enfermedades comunes (resfríos, migrañas, cólicos), entre otros. Asimismo, al fomentar el balance entre la vida personal y la vida profesional, genera un clima laboral positivo y se convierte en un lugar atractivo para atraer y retener talento.

El empleado, por su parte, tiene la oportunidad de estar más cerca de su familia o de disponer de más tiempo para realizar actividades de interés, como estudiar una maestría, practicar deporte, realizar ayuda social, etcétera. También ahorra tiempo y dinero al no tener que realizar recorridos de la casa a la oficina y viceversa.

Para Tulio Obregón, socio del Estudio Obregón Sevillano, otro beneficio del teletrabajo es que se presenta como una oportunidad para que las personas con discapacidad se inserten exitosamente en el mercado laboral. «La Ley de las Personas con Discapacidad obliga a todo empleador con más de 50 trabajadores que, al menos, el 3% de sus empleados sean discapacitados», subraya.

Pero no todo es beneficios. Según Zavala, también hay desventajas en el teletrabajo y dos de las principales son: la imposibilidad de contar con el trabajador de manera inmediata cuando se le requiera y la falta de control sobre la confidencialidad de la información laboral. «Desafortunadamente, algunos empleados confunden libertad con libertinaje, y el teletrabajo podría terminar siendo ineficiente para la empresa», advierte Jimena Mendoza, gerente general de Lee Hecht Harrison-DBM Perú.

Por otro lado, al no contar con un registro de su jomada, el teletrabajador podría estar excluido del pago de horas extras. «Habría empresas que asuman que el empleado está a su disposición todo el tiempo», anota Jaime Zavala y, por ello, resalta que es necesario que el reglamento garantice el respeto de la jornada máxima legal y el descanso semanal obligatorio.

En cuanto al aporte y uso de los recursos del teletrabajador mientras trabaje en su casa u otra locación —energía eléctrica, internet, útiles de escritorio, entre otros—, Zavala afirma que estos no deberán ser asumidos por el trabajador sino por la empresas, tal como señala la ley, para lo cual se prevé que el reglamento establezca la forma de cuantificación de gastos, así como el registro en planilla electrónica y los criterios para la deducibilidad tributaria.

Mientras tanto, los especialistas recomiendan a las empresas evaluar si realmente se verán favorecidas con esta modalidad y, a los trabajadores, que puedan demostrar a sus empleadores que tienen la responsabilidad para cumplir con sus objetivos sin necesidad de tener al jefe al costado.




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