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27 noviembre, 2006

Empleabilidad: Mujeres excluidas

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Un análisis del mercado laboral de las ejecutivas peruanas

 

Una de las primeras cosas que me ha enseñado mi labor al frente de una empresa especializada en el mercado laboral profesional es que las “verdades populares” son, por lo general, falsas. Por eso, cuando me pidieron analizar la exclusión y los retos pendientes de las profesionales peruanas, no pude menos que preguntarme ¿son realmente excluidas las mujeres ejecutivas?, ¿ganan menos?, ¿trabajan más?, ¿no son aceptadas?

 

Como mujer, al ser parte de esta discusión, he decidido no sólo entregarles mi experiencia, sino conclusiones derivadas de 13 años de trabajo y estudios realizados sobre el sector. Separemos, entonces, el mito de la realidad.

 

Paradigma 1

El género limita las posibilidades profesionales.

Falso. La realidad es que, en el mundo profesional, el género no es un límite para las mujeres. La exclusión es un tema cultural y nuestros estudios demuestran que no está presente en los niveles ejecutivos en el Perú. Por el contrario, en nuestro país, ser mujer es, en muchos casos, una ventaja competitiva. Somos percibidas como más honestas, más directas, más trabajadoras, más ordenadas y más confiables. Como resultado de estas percepciones, en muchas empresas los pedidos de recolocación se dirigen a mujeres.

Sin embargo, sí debemos considerar que existen diferencias entre los sexos, pero fundamentalmente a nivel de preferencias. Un estudio realizado por DBM sobre 1500 profesionales en proceso de recolocación, reveló que las ejecutivas prefieren los empleos dependientes y muestran mayor diversidad  a la hora de elegir su profesión respecto a los varones. Por ejemplo, hay más ingenieros que ingenieras, pero más contadoras que contadores.

De otro lado, no podemos dejar de ver que si bien no detectamos diferencias en el mundo ejecutivo, sí existen conductas excluyentes en el mundo de las mujeres trabajadoras. Para las mujeres empleadas u operarias la situación se presenta más complicada, pero tiene que ver con su acceso a la educación: a menor educación menores oportunidades de encontrar trabajo y menores ingresos. Entonces, es la falta de educación, no el género, el factor excluyente en el mercado laboral.

 

Paradigma 2

Las empresas buscan más ejecutivos

Falso. Las mujeres se recolocan más rápido. El estudio de DBM muestra que la permanencia en el puesto de trabajo es menor entre mujeres (6 años) que hombres (7años).

 

Paradigma 3

Los hombres ganan más que las mujeres

Cierto. Pero eso no ocurre porque su género esté mejor considerado, sino porque las ejecutivas son, en promedio, más jóvenes que los hombres. Mientras que la edad promedio de los ejecutivos es de 45 años, la de las ejecutivas es de 42 años.

 

El estudio realizado por DBM también mostró que el 30% de la fuerza laboral está constituida por mujeres y que la distribución de edades entre hombres y mujeres es diferente; por ejemplo, el mayor grupo de mujeres ejecutivas tiene entre 30 y 39 años (42%) mientras que el mayor grupo de hombres ejecutivos tiene entre 40 a 49 (45%).

 

Las cifras nos llevan a plantear que existe una suerte de pirámide en la composición del mercado laboral femenino. La punta, es decir, el grupo más reducido, está integrado por mujeres mayores de 50 años, creciendo el número de mujeres conforme se reduce la edad. En el caso de la generación que hoy tiene entre 20 y 30 años, encontramos que la proporción hombre/mujer está 50-50. Para estas mujeres, el género ya no es un tema de preocupación, ni siquiera de conversación. Su preocupación es qué van a hacer y a dónde quieren llegar. Este grupo tiene un mundo profesional que las espera sin cuestionamientos.

 

Paradigma 4

Las mujeres deben renunciar a su vida personal para triunfar en la laboral

Hace unas décadas las mujeres pudieron enfrentar la decisión carrera versus vida personal. Eso, ahora, no es excluyente, se puede tener ambas.  OWIT, la Organización Internacional de Mujeres en Negocios, realizó en marzo último una encuesta para conocer el perfil de sus asociadas. De un universo de 403 ejecutivas encontramos que el 56% era casada y apenas el 2% divorciada.

 

Ciertamente requiere mucho esfuerzo y capacidad de organización equilibrar una vida familiar y laboral, pero es posible. La misma encuesta de Owit revela que los principales temas de interés de sus ejecutivas son balance vida (54%) y trabajo y familia (44%). Después de eso se ubican el marketing (43%) las finanzas (34%) y el manejo del estrés (32%).

 

Paradigma 5

La solidaridad entre mujeres no existe. Durante años nos han vendido la idea de que en las organizaciones la peor enemiga de una mujer era otra mujer. Esto es, en el presente, falso. La solidaridad de género es una realidad. Sólo un ejemplo: el 42% de las asociadas de OWIT llegó a esta asociación invitada por una amiga. La competencia existe y puede ser feroz, pero no está determinada por el género.

 

Paradigma 6

Las mujeres son hormonales en su desempeño laboral. La realidad es que las hormonas nos van a acompañar siempre, son parte de nuestra naturaleza. Pero estos cambios no deben convertirse en una excusa para no ser competentes y competitivas.

 

 

¿Qué nos falta?

Vencidos los mitos, el reto es ser cada día más competitivas. ¿Cuáles deben ser nuestras pautas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las excusas son fáciles de encontrar para no cumplir nuestros sueños, pero ser mujer no es una de ellas.

 

 

 




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