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21 junio, 2014

Su nombre es su marca, cuídelo…

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Su nombre es su marca, cuídelo… (Ver PDF)

Fuente: América Economía / 21-06-2014

Nuestro nombre es una marca para toda la vida, presente en todos nuestros ámbitos, y es de nuestro especial interés cuidarlo.

La buena reputación es siempre ganada, no acepta atajos, exige esfuerzo honesto, y hasta sacrificio. El buen nombre se sostiene en el tiempo en base a integridad, ética y valores, y es nuestra marca personal la que nos representa en todos los aspectos de nuestra vida y a través de todos los roles que nos toca desempeñar. Es la que mantiene nuestro prestigio, imagen y reputación instalada en la mente de la gente que nos conoce o cree conocerlos o saber de nosotros.

Por ello es evidente que tenemos que cuidar nuestra marca personal con mucho cuidado y atención: la idea es tratar que sea una marca de prestigio, conocida y reconocida, y que se refieran a nosotros como gente de primera, seria, confiable, capaz y muy profesional. Queremos tener una marca respetada y, por qué no. admirada. Ese prestigio personal es el que abre puertas y genera credibilidad y confianza; es la base de la empleabilidad, del éxito en los negocios duraderos y responsables, y de las relaciones personales a todo nivel.

Para mantener una buena reputación tampoco es que haya que ser infalible ni mucho menos un santo o un ser perfecto. Pero si uno se equivoca, o lo hizo en el pasado, es importante rectificar y enmendar errores lo antes posible con sencillez, autenticidad y una franca actitud de aprendizaje. Y tratar de restablecer buenas relaciones con todos, o por lo menos con la mayor cantidad de gente posible en nuestro entorno profesional y personal. La idea es ir acumulando ‘fans’ de nuestra marca, no detractores, personas ofendidas ni menos enemigos por nuestras acciones del pasado. Las malas referencias sobre nosotros hechas por esos ‘enemigos’ afectan el valor percibido de nuestra marca y nuestra reputación en general, y eso nos persigue.

A nadie le gusta enterarse de que no goza de una buena reputación: vale la pena sondearla de cuando en cuando y, sobre todo, ¡asegurarse de merecerla! Siempre es más fácil culpar a los demás de ser celosos, egoístas o envidiosos. Y eso lo hacen muchos antes de esforzarse en ‘trabajar’ su marca.

¿Nos hemos puesto a pensar que ‘vendemos’ nuestra marca diariamente? Nosotros representamos a nuestra marca y a quien vende sus servicios profesionales, es decir, a nosotros mismos. Es muy importante que todos nos preocupemos siempre de actuar y vivir con integridad, con profesionalismo; que cuidemos la imagen que de nosotros tienen los demás. Por eso me gusta esa metáfora que dice que siempre con todas las personas con las que interactuamos -¡y en cada interacción!-nuestra marca está ‘en el escenario».

Hay personas que creen que su buen comportamiento tiene que estar solo reservado para el mundo profesional, y que en su vida personal pueden darse el lujo de ser irrespetuosos, o incluso mal educados. Olvidan que las personas somos una sola y la misma, independientemente del mundo en el que nos movamos.

Por ejemplo, estábamos ayudando a recolocar a un ejecutivo. Había pasado muy bien las primeras pruebas y pasaba a la etapa final de un proceso de entrevistas. Pero el presidente de la compañía que iba a contratar fue a jugar tenis con un amigo. En algún momento mencionó el nombre de nuestro postulante, y de pronto el amigo le dijo que lo conocía, que habían jugado tenis alguna vez con él.

«Ni hablar «, le dijo el otro, «parece un loco, yo no lo contrataría para nada, es mal perdedor, que pierde los papales…». «Qué raro», dijo el presidente de la compañía, lo he conocido en saco y corbata y parece ser todo un caballero. «Sí -dijo el otro-, pero míralo con la raqueta en la mano».

Cuando nuestro aspirante de recolocación se enteró por qué no lo eligieron, dijo: «Pero ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?». Pues sí tiene que ver. porque uno es el mismo siempre; nuestra marca y nuestra reputación nos acompañan.

Cuando una persona está realmente comprometida con su marca, toma conciencia de que esta lo acompaña por todos los recorridos de su vida y que su responsabilidad por el cuidado de la misma no acaba nunca. Nuestro nombre es una marca para toda la vida, está presente en todos nuestros ámbitos, y es de nuestro especial interés cuidarla, en busca de una buena reputación que nos ayude a optimizar nuestra empleabilidad.




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