
Entrevista realizada a Patricia Merino, Consultora Asociada de LHH Perú, el 06/02/2026
En un contexto donde el cambio es la única constante, el mundo laboral atraviesa una transformación profunda impulsada por múltiples factores simultáneos. Según Patricia Merino, Consultora Asociada de LHH Perú, vivimos en una “policrisis estructural”, donde la aceleración tecnológica, especialmente la inteligencia artificial, está redefiniendo roles, modelos de negocio y expectativas de productividad.
Hoy, la inteligencia artificial no es solo una tendencia, sino un habilitador clave de competitividad. Las organizaciones están pasando de pilotos a una adopción masiva de estas herramientas, integrándolas en distintos niveles y procesos. Esto exige profesionales capaces de comprender y utilizar estratégicamente la tecnología, sin necesidad de ser expertos técnicos, pero sí con una mentalidad digital sólida.
Las habilidades tecnológicas que ya no son opcionales
En este nuevo escenario, destacan tres capacidades críticas:
- Alfabetización digital en inteligencia artificial y datos: entender cómo funcionan estas herramientas y cómo aplicarlas estratégicamente en el trabajo.
- Toma de decisiones basada en datos: dejar atrás la intuición como único criterio y aprender a interpretar información para tomar decisiones más efectivas.
- Trabajo con metodologías ágiles: colaborar en equipos multidisciplinarios que operan con rapidez, flexibilidad y foco en resultados.
A esto se suman conocimientos cada vez más relevantes como ciberseguridad básica y automatización de procesos, reflejando un entorno donde la tecnología está integrada en prácticamente todas las funciones.

El factor humano: la verdadera ventaja competitiva
Sin embargo, el desarrollo tecnológico no es suficiente por sí solo. La creación de valor hoy ocurre en equipo, lo que hace que las habilidades blandas sean más importantes que nunca.
Entre las más críticas destacan:
- Resiliencia y gestión emocional: mantener el rendimiento en entornos de alta incertidumbre y cambio constante.
- Adaptabilidad: aprender, desaprender y volver a aprender con rapidez.
- Pensamiento crítico y criterio: una de las pocas capacidades que la inteligencia artificial no puede reemplazar.
- Colaboración avanzada: trabajar de manera colectiva, escuchando distintas perspectivas para lograr mejores resultados.
En un entorno donde la tecnología evoluciona rápidamente, el verdadero diferencial está en cómo las personas gestionan su energía, toman decisiones y trabajan con otros.

El nuevo perfil profesional: integrar tecnología y negocio
Más allá de dominar herramientas, el profesional del futuro deberá desarrollar una visión integral del negocio y ser capaz de integrar tecnología con estrategia. Esto implica entender cómo su trabajo impacta en los resultados, participar en proyectos transversales y colaborar en la creación de nuevas formas de trabajo que combinen personas y tecnología.
Además, habilidades como la agilidad de aprendizaje, la participación en redes profesionales y el desarrollo de una marca personal sólida se vuelven claves para mantenerse vigente y competitivo.