Un despido asertivo no empieza el día de la desvinculación. Requiere feedback previo, acompañamiento, preparación y una comunicación respetuosa, para que la persona entienda el proceso y sienta que fue tratada con dignidad hasta el final.
Por Joan Eyzaguirre, consultora de Recursos Humanos y Gestión del Cambio en LHH Perú.
En muchos casos, un mal despido ocurre cuando la persona nunca recibió feedback, no tuvo acompañamiento ni percibió un interés genuino por ayudarla a mejorar.
Por el contrario, una desvinculación asertiva es aquella que no toma por sorpresa al colaborador. De alguna manera, se queda tranquilo porque siente que fue tratado bien durante el proceso: recibió feedback continuo, tuvo orientación sobre su desempeño, contó con planes de desarrollo y mantuvo cercanía tanto con sus líderes como con el área de Recursos Humanos.
De tal manera que, cuando llega el momento de la desvinculación, la persona percibe que recibió oportunidades y, aun así, no logró alcanzar las exigencias planteadas por la compañía.
Quiero repasar algunas recomendaciones dirigidas a líderes que deben comunicar un despido o proceso de desvinculación.
➡️ El líder debe comunicar la noticia
Un error frecuente ocurre cuando quien comunica el despido no es el jefe directo, sino un superior. Esto debilita el rol del líder. Por eso, debe dar la cara: si no está preparado, puede estar acompañado, pero no ser reemplazado.
Así como se cuida el proceso de bienvenida —el onboarding— y toda la experiencia del colaborador, el proceso de salida —el offboarding— también debe ser respetuoso.
Acompañar a la persona, ayudarla a transitar ese momento y mantener una relación genuina permite que, incluso en una situación difícil, pueda entender lo ocurrido.
➡️ Debe ser presencial
Hoy ya no estamos en pandemia y no hay excusas: estos procesos deben ser presenciales, siempre que sea posible. Comunicar un despido requiere dar la cara.
Hacerlo de forma virtual puede parecer más fácil, pero no permite contener emocionalmente a la persona de la misma manera.
➡️ Mostrar empatía real
Durante la conversación, es fundamental respetar la reacción de la persona, sea cual sea: enojo, tristeza, silencio o shock. No sabemos cómo va a reaccionar.
No se trata de refutar ni de justificar en exceso, sino de escuchar, sostener los silencios y mostrar empatía real.
➡️ Investigar acerca de la persona a desvincular
Para llevar adelante un despido respetuoso, es clave conocer bien a la persona. No solo en el plano profesional, sino también en su contexto personal y familiar.
Sin esa información, es difícil anticipar reacciones y acompañar adecuadamente. Sorprendentemente, muchos líderes no conocen estos aspectos, lo que evidencia una falta de vínculo.
➡️ Atención plena en la reunión de desvinculación
No se trata de dar la noticia y mirar el celular o la computadora. Es una comunicación que exige tener los cinco sentidos puestos, hablar con claridad, sostener la conversación y acompañar las emociones que surjan.
➡️ ¿En qué momento se comunica la noticia?
El momento también importa. Hay que evitar, por ejemplo, un viernes por la tarde. Lo recomendable es hacerlo a inicios de semana y en horarios tempranos, para que la persona pueda procesar la situación.
También se deben evitar fechas festivas o días en los que se celebre algún evento interno de la compañía.
➡️ ¿La persona desvinculada debe quedarse hasta que llegue su reemplazo?
Otro error común es pedirle a la persona que se quede para hacer la transición o entrenar a su reemplazo. Es importante respetar su proceso: que pueda retirarse, hacer su duelo y cerrar su etapa. Lo más humano es liberarla cuanto antes.
➡️ No es momento de mensajes positivos
Tampoco es recomendable llenar los vacíos con frases hechas o promesas como “vas a encontrar algo mejor”. Cada persona vive el proceso de manera distinta y no siempre es momento para ese tipo de mensajes.
➡️ Tener preparados los beneficios económicos y el outplacement
Además, es importante ofrecer condiciones que acompañen la transición, como un paquete de beneficios económicos o programas de outplacement, que ayuden a la persona a reorganizarse y mejorar su empleabilidad.
Debemos recordar que un despido no solo impacta en quien se va, sino también en el equipo que observa. La forma en que se gestiona comunica mucho sobre la cultura de la organización.
Hoy muchas organizaciones están especialmente atentas a este tema. En un contexto donde las redes amplifican todo, es clave cuidar la reputación de la compañía y considerar que ese colaborador seguirá siendo, de algún modo, un representante o embajador de la marca, incluso fuera de la organización.
Por último, un despido respetuoso implica coherencia, empatía y responsabilidad.
Es crucial preparar la reunión, expresar gratitud por las contribuciones, escuchar atentamente al colaborador y mantener su dignidad durante todo el proceso. Sabemos que se trata de una conversación difícil, pero también de una oportunidad para actuar con humanidad hasta el final.