Por: Juan Matute Consultor Asociado en LHH Perú
Publicado en EYNG el 21/09/2026
La salida de una empresa, especialmente después de varios años, abre un periodo de incertidumbre que requiere algo más que actualizar el currículum. Ordenar el mensaje de salida, activar la red de contactos y establecer una estrategia de recolocación son algunas de las acciones que pueden resultar determinantes durante el primer mes.
Dejar una empresa después de varios años no implica únicamente cerrar una etapa profesional. También supone entrar en un escenario nuevo en el que, muchas veces, no existe una metodología definida para decidir qué hacer a continuación.
¿Qué comunicar? ¿Cuándo empezar a buscar trabajo? ¿A quién contactar? ¿Conviene tomarse unas semanas antes de comenzar? ¿Es necesario anunciar la salida en LinkedIn?
Son preguntas que pueden aparecer inmediatamente después de una desvinculación laboral y que, si no se manejan de manera ordenada, pueden llevar al profesional a actuar sin una estrategia clara.
Juan Matute, consultor asociado de LHH Perú, advierte que durante esta etapa algunos profesionales entran en un proceso de desvalorización de su propia marca. Entre los errores que identifica están no comunicar de manera oportuna y adecuada la salida de la empresa, tanto personalmente como en redes sociales, o comenzar a distribuir el CV de forma desordenada entre los contactos.
Los primeros 30 días: una etapa clave para ordenar el proceso
Según Matute, el primer mes después de una desvinculación laboral adquiere especial importancia desde el punto de vista emocional.
«Es un momento en el que necesitamos contención, preparación y discernimiento. Necesitamos tener claridad sobre cuál debe ser nuestro objetivo, qué herramientas vamos a utilizar y cómo vamos a organizar nuestro proceso», explicó el especialista de LHH Perú.
El desafío, por tanto, no consiste simplemente en empezar a enviar currículums cuanto antes. El objetivo es estructurar la búsqueda, definir hacia dónde se quiere avanzar y establecer una metodología para afrontar la siguiente etapa profesional.
Evitar que la pausa se convierta en parálisis
Uno de los errores frecuentes señalados por Matute es entrar en una etapa prolongada de negación o parálisis.
Algunos profesionales pueden esperar hasta dos meses antes de incorporarse a un programa de outplacement. En ciertos casos deciden tomarse un descanso, salir de vacaciones o desconectarse temporalmente de lo sucedido.
Aunque reconoce que después de una desvinculación puede existir una etapa de duelo y que esta reacción es comprensible, el especialista recomienda evitar que se prolongue innecesariamente. La siguiente etapa profesional requiere comenzar a trabajarse lo antes posible.
Esto supone pasar progresivamente de procesar la salida a organizar la recolocación.
La familia también forma parte de la transición laboral
Otro aspecto que puede quedar relegado es la comunicación dentro del entorno familiar.
De acuerdo con Matute, la familia constituye la primera línea de soporte durante una transición profesional y, por ello, debería conocer lo que está ocurriendo.
Informar sobre la desvinculación permite que el entorno cercano entienda cuáles son los planes, qué oportunidades se están evaluando y qué acciones se están realizando para conseguir una nueva posición.
No comunicar la situación puede privar al profesional de una fuente importante de acompañamiento precisamente durante una etapa de cambio.
LinkedIn: Comunicar la salida también forma parte de la estrategia
El manejo de la comunicación profesional es otro de los puntos relevantes durante las primeras semanas.
Matute sostiene que, por orgullo o temor a la percepción que pueda generar una desvinculación, algunos ejecutivos y profesionales prefieren no informar en LinkedIn que dejaron su anterior organización.
Sin embargo, guardar silencio también puede reducir su visibilidad frente al mercado laboral.
Comunicar adecuadamente la salida permite que la red profesional conozca la nueva situación y sepa que la persona está disponible para evaluar oportunidades. La clave está en transmitir el mensaje de manera apropiada y coherente con la trayectoria profesional.
Convertir la desvinculación en una oportunidad de reorganización
Para el consultor asociado de LHH Perú, una de las primeras acciones es cambiar la manera de observar esta nueva etapa.
Cuando la empresa ofrece al colaborador un programa de outplacement, señala Matute, existe un reconocimiento de su valor profesional y de la trayectoria desarrollada.
A partir de allí, recomienda activar cuanto antes el proceso de recolocación. Esto incluye reunirse con el consultor de outplacement asignado, participar en la reunión de bienvenida y en los talleres disponibles, además de comenzar a ampliar la red de contactos.
Desde esta perspectiva, las primeras semanas no deberían convertirse simplemente en un periodo de espera, sino en una fase de preparación.
El marketing personal necesita objetivos concretos
Enviar el currículum a todos los contactos disponibles no necesariamente equivale a desarrollar una estrategia de búsqueda.
Una de las recomendaciones de Matute es trabajar un plan de marketing personal que permita ordenar el proceso.
Esto supone definir objetivos profesionales, identificar las empresas a las que se desea llegar y determinar cuáles son las personas o contactos que pueden resultar relevantes para acercarse a esas organizaciones.
La diferencia está en pasar de una búsqueda reactiva y dispersa a una estrategia con objetivos definidos.
La recolocación puede tomar cuatro o cinco meses
La paciencia también forma parte del proceso.
Según Matute, una recolocación profesional estructurada puede durar entre cuatro y cinco meses. Durante ese periodo pueden presentarse situaciones difíciles: participar en procesos de selección sin obtener respuesta o llegar a una entrevista y posteriormente no recibir una nueva llamada.
El especialista recomienda no interpretar necesariamente estas situaciones como algo personal.
«No significa que hayas sido rechazado; simplemente, en ese proceso eligieron a otra persona», señaló.
Ante estos escenarios, la recomendación es mantener el trabajo de búsqueda, continuar ampliando la red de contactos, generar conversaciones y seguir identificando nuevas oportunidades.
De la incertidumbre a una estrategia de recolocación
Los primeros 30 días después de una desvinculación laboral no determinan por sí solos cuándo llegará una nueva oportunidad, pero sí pueden servir para establecer las bases de una búsqueda profesional más organizada.
La recomendación de LHH Perú es evitar la parálisis, comunicar adecuadamente la nueva situación, activar el proceso de recolocación, ordenar la red de contactos y establecer objetivos concretos.
Más que comenzar inmediatamente a repartir currículums, el reto está en recuperar el control sobre el proceso y construir una estrategia para la siguiente etapa profesional.