No siempre todo saldrá bien

No siempre todo saldrá bien (ver pdf)

Fuente: Aptitus / 14-04-2015

Asumir sus errores y enmendarlos son la verdadera fortaleza de quienes quieren llevar las riendas de su carrera profesional.

Tanto personal como profesionalmente, cuando las cosas nos salen bien, nos sentimos bien, disfrutamos el momento y, usualmente, aun si nos costó mucho —tiempo y esfuerzo- obtener los buenos resultados, siempre decimos que valió la pena. Lo opuesto sucede cuando las cosas no salen como lo planeamos: nos lamentamos de todo el tiempo invertido “para nada”.

Cuando las cosas no salen bien, en vez de lamentarnos y quedarnos fijos en el pasado, es un momento perfecto para aprender de la situación, de los errores que podamos haber cometido y tomar acciones para mejorar.

¿Qué hacer, entonces, ante una situación en la que no todo sale bien?

1. Asumamos nuestra responsabilidad. Muchas veces perdemos tiempo tratando de encontrar algún culpable o alguna “excusa válida” por la cual las cosas no salieron como esperábamos. En vez de enfocar nuestra energía en eso, enfoquémonos en aceptar que no hicimos bien algo, o que lo pudimos hacer mejor. Tratar de encubrirlo o culpar a alguien más no ayudará en nada.

2. Entendamos que podemos aprender de los errores. Un error no hace más que dejarnos enseñanzas valiosas. Es el momento para hacernos preguntas como: ¿qué pude hacer diferente?, ¿de qué otra manera pude enfocar esta situación?, ¿a quién más debí involucrar?, ¿qué otros factores debí considerar?, etc. Esto nos ayudará a enfrentar de una mejor manera los nuevos retos que emprendamos.

3. Compartamos nuestros aprendizajes. Es muy fácil y placentero compartir nuestras buenas experiencias, nuestros logros, nuestros premios; sin embargo, son pocas las personas que comparten proactivamente sus aprendizajes cuando las cosas no salen tan bien. Compartir nuestros aprendizajes da espacio a la innovación, ayuda a otros a no cometer las mismas equivocaciones y permite que los aprendizajes sean aún más enriquecedores.

4. No dejemos que una mala situación nos derrote. Hay muchos ejecutivos que están acostumbrados a recibir elogios y a que las cosas siempre les salgan bien, por tal razón su tolerancia al error es muy baja. Debemos entender que equivocarnos es humano, y no podemos dejar que algo que no salió bien nos haga entrar en una etapa de frustración que nos desenfoque de nuestros objetivos y que nos impida mirar adelante.

5. Asumamos nuevos y mayores retos. Luego de un “fracaso” es normal cuestionar nuestras habilidades y nuestra capacidad de poder hacer las cosas tan bien como siempre. No enfrentar esos miedos, esas dudas, solo logrará que no sigamos adelante. Debemos confiar en nosotros mismos, en que las experiencias ganadas nos permitirán tener un excelente desempeño en el futuro.

Crecer profesionalmente es un proceso continuo de aprendizaje. Serán muchas las veces que hagamos las cosas de una manera excepcional, y algunas otras en las que no. Lo importante es aprender de ambas, tolerar el fracaso y confiar en que cada vez podemos ser mejores.

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