Por : Ines Temple Presidente de LHH DBM Perú y LHH Chile
Publicado en Diario El Comercio el 12/07/2026
Imagino que pocos retos pueden dar más satisfacción –y gran angustia y preocupación– que el encargo de liderar un país. Y con todos los ojos puestos en usted, aquí comparto, con humildad, algunas ideas de lo aprendido que quizá pueden servirle.
- El líder debe recordar siempre que el poder se acaba. Tenerlo claro desde el principio le permitirá definir con solidez cuál será el legado que quisiera dejar y los logros, aportes y contribuciones por los que quisiera ser recordado.
- Tenga siempre claro que la gloria que consiga no será sino un reflejo del brillo del equipo que trabajará con usted. Identifique y convoque a la mejor gente que pueda y no tema liderar a gente mejor que usted. Comprométalos desde el propósito común, deles el espacio para hacer lo suyo y trátelos a ellos –y a todos– siempre con máximo respeto. Escúchelos, valore sus ideas y permita la discrepancia.
- Juntos definan con claridad cuáles serán los principios guía que regirán los valores, comportamientos y compromisos que usted y su equipo asumirán frente a la gran responsabilidad que les han delegado. Y, muy importante, el líder debe honrarlos siempre y asegurase de que su equipo lo hace también sin excepciones. Comuníquelos una y otra vez.
- Recuerde siempre que el liderazgo es servicio. No se lidera para el ego ni para fines personales o materiales; se lidera para el bien común y para servir a los demás. El líder debe cuidar su ego; evite toda arrogancia que destruye la confianza y no caiga jamás en la complacencia de pensar que nada nuevo debe aprender, mejorar o cambiar de su perfil.
- Hágase cargo totalmente de la responsabilidad. Esta incluye los problemas y también las soluciones. Establezca metas claras e indicadores de gestión retadores. Ejecute, resuelva, cumpla. Los resultados le dan credibilidad a un líder y le permiten ganar la confianza de la gente al mostrar su efectividad.
- La visión y la estrategia que tenga para alcanzar ese bien común será parte fundamental de su legado y debe ser fácil de comunicar y repetir. Idealmente, debe generar entusiasmo e ilusión, y ser tremendamente inspiradora y movilizadora. Esto es clave.
- Como sabe, el liderazgo empieza por uno mismo: es un tema de carácter y valores. Manténgase firme, sobre todo, ante aquellas decisiones difíciles que acompañan al liderazgo. Ante la duda o las presiones, céntrese en sus valores. La ética y la corrección no le pueden fallar jamás al líder si este quiere mantener su credibilidad y coherencia.
- Recuerde que la calidez auténtica es fundamental para generar la confianza que necesita para contar con el apoyo de la gente. La cercanía, humanidad e incluso las debilidades y vulnerabilidades del líder permiten que los demás se identifiquen con él o ella, y quieran ayudar a remar juntos en la misma dirección.
- Al final, un líder puede tener inteligencia, poder, recursos, un equipo brillante y un gran plan. Pero si pierde la confianza de la gente, pierde también su capacidad de liderar.
¡La mejor de las suertes la necesitamos todos!