Tatiana Parodi
Consultora Asociada y Coach de LHH DBM Perú
Publicado en Centro de Conocimiento LHH Perú, el 29/05/2024
Me siento muy cómoda al constatar que hay organizaciones que asumen en su práctica cotidiana y sus valores, el nuevo paradigma del liderazgo. Ese que reconoce que solo puede ejercer un liderazgo eficaz aquel que es capaz de crear una visión compartida mientras desarrolla estrategias novedosas de adaptación con sus equipos, en entornos realmente cambiantes y dinámicos. Ese que usa patrones relacionales y de vínculo respetuoso para persuadir e influir, basado en su credibilidad y consistencia, y a la vez reconoce y recompensa. El que motiva e inspira, apelando a emociones, valores, creencias comunes; y cubre algunas necesidades básicas de reconocimiento y pertenencia. Ese que es capaz de mantener estimulados a sus seguidores, a la vez de impulsar los cambios, siendo asertivo y respetuoso.
Y pensar que hace pocas décadas contábamos con personas que ejercían un estilo de liderazgo tan distinto, omnipotente, limitante. Que encabezaban reuniones e instruían a sus colaboradores con autoritarismo, imponían ideas y no escuchaban a los demás. Que se sentían acreedores de respeto y admiración, solo por ostentar el poder de un cargo tras el que se sentían superiores, mientras convertían a los otros en personas obedientes, carentes de creatividad y del legítimo derecho de hacer escuchar su voz.
Evolucionamos, en conceptos y conductas. No tenemos opción. El cambio ha ido viniendo de a pocos, respondiendo a las necesidades de un ser humano que busca reconocimiento y libertad de palabra, de autonomía, de manifestar su sentir, sus ideas, sus convicciones. En respuesta a ello, las organizaciones modernas necesitan contar con líderes que se adaptan a los cambios, que abrazan las diferencias y abordan los conflictos propios de nuestra era actual con valentía, que a pesar de experimentar conflictos son capaces de orquestar intereses comunes y fortalecer vínculos entre quienes aparentemente están confrontados, porque respetan a las personas, mientras dan soluciones a los problemas.
Estamos en la era de la flexibilidad de pensamiento, de la apertura a lo inesperado, de mirar que si tenemos un nuevo paradigma, este debe invitarnos a ejercer autoridad siempre que no nos veamos tentados a dar respuestas fáciles o repetidas, porque ya nada es igual (a veces ni parecido) a lo que se experimentó antes.
Un líder eficaz hoy, entonces, es quien respeta tanto al ser humano que sabe que las mejores respuestas surgirán de él, y por ello ofrece espacios interactivos para compartir la genialidad que tiene cada uno, a la vez de legitimar sus valores y preservar la integridad de cada individuo.