
Entrevista hecha a Mariana Reyna, Consultora Asociada de LHH Perú, el 29/12/2025
El rol de los mandos medios dentro de una organización es mucho más estratégico de lo que muchas veces se reconoce. Son quienes conectan la estrategia con la ejecución, lideran equipos, trasladan objetivos a la operación diaria y sostienen gran parte de la experiencia de los colaboradores dentro de la empresa. Sin embargo, al momento de gestionar una desvinculación, no siempre reciben el acompañamiento adecuado.
En una reciente conversación, Mariana Reyna, Consultora Asociada de LHH Perú, destacó la importancia de brindar programas de outplacement también a los mandos medios, y no únicamente a posiciones de alta dirección. Según explica, este grupo representa una pieza clave dentro de la organización por su cercanía con los equipos y por el impacto que generan en la cultura, la productividad y el clima laboral.
Cuando un mando medio sale de una organización, el efecto no solo impacta a la persona desvinculada, sino también a los equipos que lideraba. La incertidumbre, la inseguridad y la desmotivación suelen aparecer rápidamente entre quienes permanecen en la empresa. “La forma en que una organización trata a las personas en su salida también envía un mensaje poderoso a quienes se quedan”, comenta Mariana.
Por ello, gestionar estas transiciones de manera humana, respetuosa y profesional no solo ayuda al colaborador que enfrenta un momento complejo, sino que también fortalece la reputación de la empresa y protege la experiencia integral del colaborador.
Desde LHH Perú, se destaca además que uno de los errores más frecuentes en las organizaciones es pensar que el outplacement debe limitarse únicamente a ejecutivos de alto nivel. Sin embargo, los mandos medios también enfrentan mercados altamente competitivos y requieren acompañamiento personalizado para gestionar su siguiente paso profesional.
Otro aspecto clave es preparar adecuadamente a quienes comunican las desvinculaciones. Una salida mal gestionada puede afectar seriamente la percepción que los colaboradores tienen de la organización, incluso si previamente existía una buena relación con sus líderes.
Para Mariana Reyna, implementar programas de outplacement para mandos medios debe verse como una inversión estratégica. Además de acompañar a la persona en uno de los momentos más desafiantes de su vida profesional, ayuda a reducir conflictos, cuidar el clima laboral, fortalecer la marca empleadora y demostrar que el respeto hacia las personas se mantiene hasta el final de su experiencia dentro de la organización.
Hoy más que nunca, las organizaciones necesitan comprender que una salida bien gestionada no solo impacta a quien se va, sino también a quienes se quedan y a la reputación que la empresa construye hacia el mercado y el talento.